El fenómeno “Belén Esteban” nos retrata como sociedad. Estamos hablando de una mujer que gana más que el Presidente del Gobierno, única y exclusivamente por hablar de las trifulcas que mantiene con un torero de Ubrique, y en las que la protagonista es una menor, la hija de ambos.
Belén Esteban ha llegado a lo más alto de la popularidad sin realizar el más mínimo esfuerzo intelectual. Es verdad que tiene espontaneidad, sin embargo, tal vez no debería ser suficiente para trabajar en televisión.
Sin duda, Belén Esteban también ha pagado un precio muy alto por su estilo de vida ya que ha tenido que renunciar a la intimidad y en la puerta de su casa, siempre hay cámaras para seguir de cerca los pasos que da.
Algunas de las claves para convertirse en el fenómeno “Belén Esteban”, ahora también llamada “princesa del pueblo” podrían ser:
- El marketing intensivo de telecinco, todo lo que ella hace se convierte en noticia porque telecinco hace uso masivo de cualquier incidente en su vida.
- La gente se identifica con ella con facilidad.
- Consigue conectar con frases muy simples, con sentimientos colectivos” ¿me entiendes?, ¿vale?
- Es la historia de una mujer que se ha sentido engañada, de la madre que a capa y espada defiende a su hija por encima de todo.
- Ella quiere contar su vida y nosotros la vemos y otros le pagan para que lo haga.
- Es una persona muy espontánea, muy capaz de hacer hasta el ridículo, sin darse cuenta o dándose cuenta, pero jugando con eso se ha ido creando un público.
Sin embargo, todo tiene su fin, y lo mismo le ocurrirá al “fenómeno Belén Esteban” que en mi opinión ya está durando demasiado.